ABLANDAR QUESO DURO

Junto a la carne seca y el pan, el queso se incorporó a la dieta del humano hace muchos siglos ya. Una vez que el hombre se hizo sedentario y logró domesticar ciertos mamíferos, este derivado lácteo  no tardó en hacer su aparición.

La documentación más antigua conocida data de 7200 años atrás, representada por el hallazgo de restos de yogur y queso blanco en Croacia, según los estudios llevados a cabo por científicos adscritos a la Universidad de Pensilvania.

Quizás los primeros animales en aportar la leche para la producción de queso fueron las ovejas, hace unos 10000 años aproximadamente, a las que seguirían leches de vaca, de cabra, de búfalo, de camella, entre otras.

Queso duro, semiduro y untable

Por diferentes circunstancias, al igual que ocurre con alimentos como el pan, el queso también puede endurecerse, independientemente del medio en el que lo hayamos almacenado, lo que hace obligado imprimirle suavidad.

Otra razón por la que queramos un queso reblandecido puede estar en la exigencia de la preparación de una receta culinaria; tal vez no sirvan los quesos blandos existentes, sino que demanda un queso duro que debe ser ablandado.

Distingamos entre tres tipos de queso: el queso ‘duro’ para rallar, el semiduro y uno que ha ganado popularidad en Europa en los últimos 60 años: el queso crema, de consistencia blanda, cremosa, muy untable.

Ablandar queso ‘duro’ para rallar

Acostumbramos guardar nuestros quesos en el refrigerador, desconociendo esta realidad: la nevera no es el ambiente más propicio para almacenar el queso. Debemos considerar que ese ambiente resulta frío y seco por demás.

Aunque evita que se dañe a corto plazo, el ambiente de la nevera provoca resequedad y, lógicamente, endurecimiento en el queso, hasta tal punto que en ocasiones resulta casi imposible rallarlo.

Por muy duro que esté, no es razón de peso para arrojarlo a la basura. Un queso en estas condiciones es posible de recuperar; aun cuando haya perdido mucha humedad y luzca agrietado y amarillento.

No hay que dejarse llevar por esa corteza cuarteada y ese color que adquiere el queso que ha pasado mucho tiempo en el refrigerador y considerarlo un desperdicio refrigerado.

Si no lo queremos usar en ese estado (algo que ciertamente es posible hacer), solo tenemos que buscar la forma de ablandarlo, de devolverle un tanto de la suavidad que tenía al adquirirlo en el mercado.

Se nos presentan dos formas de ablandar nuestro queso, las que harán que este adquiera una textura lo suficientemente blanda y que hará posible rallarlo sin mucho esfuerzo. Veamos cómo:

1. Ablandar el queso duro con leche caliente:

  • Ponemos nuestro queso en una olla.
  • Agregamos leche líquida hasta que el queso quede totalmente cubierto.
  • Ponemos a calentar la leche; cuando comience a hervir, sacamos el queso y lo ponemos a enfriar.
  • Una vez frío, podremos comprobar que ha adquirido una textura similar a la del queso recién comprado.

2. Ablandar queso duro con un poco de vino tinto:

  • Tomamos un trapo o paño limpio y sin olor.
  • Empapamos el paño con un poco de vino tinto.
  • Envolvemos la pieza de queso en el paño empapado en vino.
  • Dejamos el queso envuelto en el paño por un buen rato, a temperatura ambiente.
  • Al desenvolver, comprobaremos que nuestro queso ha recuperado la suavidad necesaria para ser rallado fácilmente.

Un plus que nos provee este método es que en caso de que el queso además de duro esté enmohecido, podemos limpiarlo y después del procedimiento de envolverlo en el paño con vino tinto, el queso no volverá a enmohecer.

¿Cómo hacer? Con un cuchillo quitamos todo rastro de moho a la pieza de queso, después de lo cual lo envolvemos en el paño empapado en vino tinto. De esta forma obtendremos un queso en condiciones óptimas para el consumo.

En cuanto al queso semiduro que ha perdido humedad y se ha endurecido, solo basta con someterlo a los mismos procesos que hemos adoptado para ablandar el queso ‘duro’ para rallar.

Ablandar el queso untable o queso crema

Tomando en consideración la popularidad que ha adquirido el queso crema, en esta ocasión daremos a conocer la forma de ablandarlo, en el caso de que alguna vez se nos torne duro.

1. Podemos ablandar el queso crema para aligerarlo añadiendo elementos que en nada cambiarán su sabor; por ejemplo, podemos agregarle leche o crema de leche.

Estos derivados lácteos resultan muy adecuados cuando deseamos suavizar el queso crema; la neutralidad de su sabor tal vez le reste acidez, pero será en un grado prácticamente imperceptible en nuestras recetas.

Procedemos de la siguiente manera:

  • En un bol, colocamos una porción (aproximadamente 230 g) de queso crema; le agregamos una cucharadita de leche o de crema y revolvemos bien hasta integrar ambos elementos.
  • Si la mezcla no resulta con la consistencia esperada, agregamos otro poco de crema o de leche y batimos de nuevo; así hasta obtener la consistencia deseada.

2. Si la intención es obtener un queso crema ligero y uniforme podemos optar por añadir mantequilla derretida a nuestro queso crema.

  • Previamente, derretimos una cucharada de mantequilla en el microondas.
  • Agregamos esta mantequilla derretida a una porción de 230 g de queso crema contenido en un recipiente.
  • Revolvemos muy bien la mezcla para incorporar la mantequilla derretida al queso.
  • Nunca debemos calentar el queso crema junto con la mantequilla, salvo que lo queramos derretido también.
  • La mantequilla debe ser sin sal, para no alterar el sabor del queso.
  • Si con la primera cucharada de mantequilla no logramos el punto deseado en nuestro queso crema, repetimos el proceso hasta aligerarlo.

3. Agregando una cucharadita de jugo de limón, obtendremos un extra. Además de aligerar el queso crema, le añadirá un suave toque de acidez que permitirá usarlo en postres agridulces, resultando también un exquisito glaseado.

  • A 230 g de queso crema le añadimos una cucharadita de jugo de limón.
  • Batimos la mezcla para integrar ambos componentes.
  • Ya tenemos un queso crema suavizado y listo para degustar.

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