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CÓMO SE MEDITA

¿Cómo se medita?

La pandemia y ciertas crisis en los planos económico, laboral, familiar y político, son un cóctel que actualmente pone a prueba nuestra integridad psicológica e induce a buscar soluciones que no alteren nuestro cuerpo ni nuestro espíritu.

Saber cómo se medita, sin usar drogas ni medicamentos que a veces resultan peor que los males sufridos, puede ser la respuesta para conservarnos sanos física y mentalmente.

Con la meditación podemos entrenar la mente para mantener la concentración y minimizar las consecuencias que pudiera ocasionarnos el estrés; o sencillamente evitarlo y librarnos por completo de sus secuelas.

Por medio de la meditación tomamos conciencia tanto de nuestro cuerpo y de la existencia, como del mundo y de los escenarios en los que desarrollamos a diario cada acto de nuestra vida. Se trata de efectuar un viaje a nuestro interior.

¿Cómo se medita?

Si queremos iniciarnos en la meditación, debemos comprender que esta nos conduce a cierto desprendimiento del mundo material y al conocimiento del espiritual; su práctica requiere de ejercicios especiales.

No hay una técnica específica de meditación; las conocidas responden al enfoque que le dé quien medita. Se les puede agrupar en:

  • Las que dirigen su enfoque al campo de la percepción y la experiencia, de ‘conciencia plena’ (en inglés, mindfulness).
  • Aquellas que están enfocadas en un determinado objeto, o de concentración.
  • Las técnicas caracterizadas por el intercambio entre el campo y el objeto de la meditación.

La más común conlleva una serie de pasos que permiten realizar ese viaje interior que termina siendo liberador y desestresante. Veamos cuáles son esos pasos:

  • Debemos comenzar por reordenar nuestros pensamientos, organizar nuestra mente para desterrar de nosotros la ansiedad generadora de estrés; para ello es necesario que usemos nuestro cerebro de manera íntegra.

Los occidentales acostumbramos usar solo el lado consciente en la administración de nuestras ideas y pensamientos y en las actividades que desarrollamos habitualmente.

Varamos nuestro lado inconsciente, restándole la importancia que realmente tiene; con lo que optamos por una incorrecta forma de pensar.

Desconocemos que el lado inconsciente basa su motivación en acciones positivas; es el lado artístico, soñador, creador. El lado consciente es más racional, se muestra más lógico ante cualquier situación.

  • Tendemos a cometer el error de pensar que el fin  de la meditación es dejar nuestra mente en blanco, cuando en realidad lo que buscamos es conectar con nuestro lado inconsciente.

Se busca el equilibrio para que el lado consciente pueda verse libre de tanta carga al que lo hemos sometido; dejar la mente en blanco es algo prácticamente imposible de lograr.

Debemos cobrar conciencia de que tenemos un lado inconsciente al que debemos darle uso.

  • Si somos novatos en la meditación, debemos elegir un lugar lo más tranquilo posible, cualquiera que resulte ser el mejor de los ambientes para meditar. Una vez instalados, procedemos a:
  1. Sentarnos con la espalda recta sobre un cojín o un puff.
  2. Si podemos hacerla y nos resulta cómoda, adoptamos la posición de loto.
  3. Cerramos los ojos o focalizamos nuestra mirada en un objeto o en un punto fijo de la habitación.
  4. Los brazos pueden descansar sobre nuestras rodillas o podemos dejarlos extendidos a los lados del cuerpo.

4Buscamos lograr la relajación de todo nuestro cuerpo, yendo desde arriba hacia abajo: los ojos, la boca, los hombros, los brazos, las manos, el tórax, las piernas, los pies.

Una vez que hayamos relajado nuestro cuerpo y nuestro pensamiento no divaga o se distrae en otros asuntos, ya estamos meditando.

  • La respiración y la fuerza abdominal son dos elementos de importancia en la meditación. La posición de loto es exigente en este sentido; la fuerza y la respiración recaen sobre los abdominales, no en la espalda.

Si mantenemos la posición de loto por un largo tiempo, dejando caer nuestro peso sobre la columna, no resistiremos más de 5 minutos sin que esta se resienta; nos dolerá y nos desconcentraremos.

Ayudará optar por un asiento con respaldo o apoyar nuestra espalda en la pared si no somos capaces de controlar los tipos de respiración (abdominal, torácica y clavicular).

Aprender a respirar con nuestro abdomen nos ayudará a mantenernos erguidos por más tiempo sin la necesidad de un asiento con  respaldo o de apoyar nuestra espalda en otro medio.

  • Mientras meditamos o cuando sintamos que no hemos distraído, podemos usar un mantra, una palabra o frase de nuestra elección que podemos repetir al ritmo de nuestra respiración.

El mantra nos permite motivarnos para deshacernos de nuestro lado lógico en el proceso de meditación; también hace emerger nuestras ideas más positivas desde el lado del inconsciente.

Uno de los mantras más sagrados es la palabra Om, sonido del cual aflora el resto de los mantras; debemos hacer uso de aquellos que se adapten a nuestras necesidades.

  • El Japa Mala y el cuenco tibetano son recursos que pueden ayudarnos a la hora de meditar, ya que nos permiten realizar una meditación más ordenada y mantenernos más centrados.

Al Japa Mala, similar a un rosario cristiano, también se le conoce como Malas; es un colgante budista hecho de semillas; posee 108 cuentas, usadas para contar las veces que pronunciamos el mantra.

El cuenco emite un sonido vibrante al pasar suavemente un mazo alrededor del borde; lo hacemos moviendo todo el brazo, no solo la muñeca, mientras lo mantenemos posado sobre nuestra mano o sobre un cojín.

El mindfulness y la meditación

Como técnica que trabaja con el consciente y el inconsciente, el mindfulness o técnica de conciencia plena, nos permite estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor, pero también a lo que ocurre en nuestro interior.

Esta técnica de conciencia plena, como bien lo dice su nombre, nos ayudará a ser totalmente conscientes de lo que estamos haciendo en el mismo momento cuando lo estamos realizando.

Además, la práctica de esta técnica nos permite desprendernos de pensamientos negativos, esos que nos perturban y nos impiden disfrutar a plenitud de nuestra existencia.

No resulta mala idea combinar el mindfulness con prácticas de pilates, meditación y yoga, para una mejor calidad de vida, libre de estrés e incertidumbre.

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