como-se-reza-el-rosario

CÓMO SE REZA EL ROSARIO

¿Cómo se reza el Rosario?

El rezo del Rosario o el Santo Rosario, como le distinguen los cristianos católicos  debe su origen a la Orden de San Benito, nacida a comienzos  del siglo VI, dictada por Benito de Nursia para la abadía de Montecassino.

Esta orden, conocida también como Orden benedictina, se dedica a la contemplación o estado espiritual en el que mediante la meditación y la oración se logra el desapego por lo material. Su lema: Ora et labora (reza y trabaja).

La alabanza a Dios, unida a la realización del trabajo diario, forman la base de la vocación y la vida monástica de la Orden de san Benito; el Santo Rosario, en esencia, se orienta hacia estos augustos principios.

¿Cómo rezar el rosario?

El Santo Rosario es un rezo que forma parte de la tradición católica. En él se conmemoran 20 misterios de la vida de Jesucristo y de la Virgen María (aunque en la forma tradicional solo se conmemoran 15 de estos santos misterios).

He aquí una sencilla guía paso a paso de cómo rezar el Rosario:

  • Primer paso: se comienza con el acto de persignarse. Con el rosario en la mano, hacemos una cruz en la frente, una en la boca y una en el pecho. Mientras, se reza la oración:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

  •  Segundo paso: tomamos la Cruz que está en la punta del rosario y rezamos el credo de los Apóstoles y se hace un acto de contrición.
  • Credo de los Apóstoles:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

  • Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser quien eres, bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido; también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

  • Tercer paso: tomamos la primera cuenta y rezamos un padrenuestro; las siguientes 3 cuentas indican que debemos rezar 3 avemarías y concluimos con un Gloria, simbolizado por la cuarta de las cuentas después de la Cruz.
  • Oración del Padre Nuestro:

Padre Nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu Nombre, Venga a Nosotros tu Reino, Hágase tu Voluntad en la Tierra como en el Cielo, danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en Tentación, y líbranos del mal. Amén.

  • Oración de Ave María:

Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

  • Oración del Gloria al Padre:

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, sea ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  • Cuarto paso: anunciamos el primer misterio, acorde con el día de la semana en el cual estamos rezando el Santo Rosario; sigue una meditación en la que ofrecemos, agradecemos y se pide la intercesión de María.
  • Una vez anunciado el misterio, se reza un padrenuestro al que siguen 10 avemarías, para terminar con un Gloria. Se continúa con el mismo esquema en los misterios restantes: anuncio del misterio, padrenuestro, avemarías.
  • Entre misterio y misterio, se reza la Oración de Fátima, una jaculatoria que dice:

Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia.

  • El Rosario finaliza una vez que hayamos rezado los 5 misterios correspondientes al día de la semana y con una oración final, la del Salve, para lo cual sostenemos la medalla ubicada en el centro del rosario:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Los misterios anunciados en el Santo Rosario

Todo lo que se nos hace incomprensible, difícil de entender, constituye para nosotros un misterio. En la vida de Jesús Redentor y de su Santa Madre hay una serie de acontecimientos inexplicables desde el punto de vista racional.

El poder de la verdadera fe impulsa al cristiano a la creencia de estos misterios sin requerir más explicaciones que las que le dicta su espíritu; para el verdadero creyente son verdades en las que no valen argumentos que puedan rebatirlas.

A cada día de la semana corresponde un grupo de 5 misterios:

  • Lunes y sábado son consagrados a los Misterios Gozosos.
  • Martes y viernes se consagran los Misterios Dolorosos.
  • Miércoles y domingos son consagrados a los Misterios Gloriosos.
  • Jueves se consagran los Misterios Luminosos.
Comparte esto:

Deja un comentario