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CÓMO SE TOMA LA TENSIÓN

¿Cómo se toma la tensión?

El organismo humano es una máquina compleja; pero muy precisa. Cualquier desajuste provoca su mal funcionamiento y exige la debida corrección en el momento oportuno con el objeto de prevenir males mayores.

Diversos sistemas ayudan a mantener encendida la llama de la vida; son cuantiosos los procesos vitales que se desarrollan en cada acción que llevamos a cabo, incluyendo el acto de dormir.

El sistema cardiovascular encaja dentro del conjunto de sistemas con la función de irrigar a todo el cuerpo el líquido que es signo de vida, puesto que condensa en su esencia los insustituibles nutrientes que dan fuerza y vigor al organismo.

Incontables factores pueden incidir negativamente en el sistema cardiovascular y provocar desajustes en la función que le corresponde desempeñar, deviniendo en enfermedades cardíacas, cerebrales o de la red vascular.

Según la OMS, los padecimientos más comunes del sistema cardiovascular son:

  • Cardiopatía congénita.
  • Cardiopatía coronaria o infarto de miocardio.
  • Cardiopatía reumática.
  • Enfermedad cerebrovascular o apoplejía.
  • Enfermedad vascular periférica.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Miocardiopatías.
  • Hipertensión arterial o presión alta.

La mayoría de estas enfermedades se pueden prevenir (o en todo caso, controlar), para evitar su aparición; lo ideal es llevar un ritmo de vida sano, lejos de sustancias y hábitos que pueden dañar seriamente nuestra salud.

¿Cómo se toma la tensión?

Es bastante significativo que un tercio de la población adulta mundial sufra de tensión arterial alta o hipertensión arterial. Estas cifras incluyen tanto a los habitantes de países desarrollados como a los de países en vías de desarrollo.

La hipertensión arterial es fácilmente detectable; no obstante, es un padecimiento asintomático, por los que algunos lo han llamado ‘el asesino silencioso’, dadas las consecuencias que puede generar de no tratarse a tiempo.

Los valores para considerar una tensión arterial normal deben ubicarse entre 91 a 119 para la sistólica y 61 a 79 para la diastólica. Fuera de estos rangos, la tensión debe ser estimada como anormal y debe hacérsele seguimiento.

La presión arterial puede ser medida de formas diversas:

  • Con un artefacto electrónico: este resulta ser bastante práctico cuando realizamos el control de nuestra presión sanguínea por nosotros mismos. Es de fácil manipulación y basa su funcionamiento en un detector del pulso.

Entre las indicaciones para su uso, deben considerarse:

  • Que es un aparato muy sensible a ruidos y movimientos. Si queremos obtener resultados precisos, es necesario estar callados y mantener el brazo inmóvil cuando lo usemos.
  • Que el aparato funcione correctamente, que esté en buenas condiciones. Debemos estar atentos a las condiciones de la batería con la que funciona este dispositivo.
  • Con un  esfigmomanómetro de mercurio: este es el más exacto y el que está menos expuesto a errores de lectura. Para usarlo es preciso contar con un fonendoscopio.
  • Con un esfigmomanómetro de aire: es el de uso más común; al igual que el de mercurio, es un aparato muy preciso que requiere de un fonendoscopio para su uso.

Cómo tomar la tensión con el esfigmomanómetro

Tomar correctamente la tensión con un esfigmomanómetro o tensiómetro conlleva una serie de consideraciones, entre las que es preciso mencionar:

  • El manguito del esfigmomanómetro debe ser colocado en el brazo a la altura del corazón.
  • El borde superior del tensiómetro debe situarse como mínimo unos dos centímetros por arriba de la flexura del codo.
  • Seguidamente, se infla en manguito hasta llegar a una presión de 180 milímetros de Hg.
  • Si en mediciones anteriores la presión sistólica se registró por encima de los 180 ml Hg, se infla el manguito hasta alcanzar una presión de 200 ml Hg por sobre la última medición conocida.
  • La campana del fonendo se ubica en el punto donde antes se localizó el latido arterial en la flexura del codo; ahora desinflamos el manguito gradualmente.
  • La presión sistólica o máxima está determinada por el primer latido que se escucha; a la presión diastólica o mínima corresponde la desaparición del latido.
  • Tanto en los niños como algunos adultos los latidos tienden a mantenerse. En estos casos, se considerará presión diastólica aquella en la cual varía la tonalidad de los latidos

Otras consideraciones que deben tenerse en cuenta, independientemente del instrumento con el que se haga la medición de la tensión, son:

  • Debemos sentarnos erguidos, con la espalda recta y los pies apoyadosnunca deben cruzarse las piernas.
  • El antebrazo debe mantenerse a la misma altura del corazón.
  • Debemos evitar realizar ejercicios, la ingestión de café o el consumo de tabaco por lo menos 30 minutos antes de tomarnos la tensión.

¿Cuándo es adecuado medir la tensión?

Sin importar nuestras condiciones de salud, o de cómo nos sintamos a este respecto, es conveniente hacer una medición de nuestra tensión arterial por lo menos una vez al año.

Cuando acudimos a una cita médica, la toma de tensión es un proceso obligado que debe realizarnos el médico tratante, independientemente de los motivos que nos llevan a su consulta.

Podemos optar por la automedición de la tensión; esto nos permite conocer la presión arterial fuera del criterio médico. Sin embargo, siempre es útil llevar un registro que pueda ser conocido y evaluado por un especialista de la salud.

La automedición de la presión arterial debemos llevarla a cabo 2 veces al díapor la mañana y por la noche. Antes de cada toma de tensión es preciso que hayamos reposado unos 3 minutos.

Es conveniente recordar qué debemos hacer para tomarnos la tensión: posición del cuerpo y del brazo, ubicación del manguito (en el brazo, no en la muñeca; salvo excepciones en caso de personas obesas).

Por último, no podemos pasar por alto que es el profesional de la salud la persona más indicada para realizarnos una toma de tensión.

Las mediciones que hagamos por cuenta propia deben servirnos de orientación en cuanto al estado de nuestra tensión arterial; nunca para tomar decisiones en cuanto a tratamientos a seguir para corregir esta situación.

Para tener siempre presente: la hipertensión crónica es un factor de riesgo modificable; el tratamiento a tiempo impedirá el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.

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