Diario de dieta: semana 2. Es hora de pisar la balanza – Bienestar

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Sin dudarlo, decidió paso a paso en la oficina de la ¡SÍ! dieta, en Well’s, en la parte continental del CC Colombo, donde el nutricionista marta arrugada. El primero Consulta se divide en varias fases, en las que me mantengo de buen humor y optimista. De hecho, tengo muchas ganas de empezar esta reeducación nutricional. En primer lugar, se hacen varias preguntas sobre mi salud, hábitos alimenticios, estilo de vida e información básica, ya que Marta lo explica todo sobre la dieta. Opté por empezar con una dieta cetogénica, que prioriza el valor proteico por encima de los hidratos de carbono, en esta primera etapa, hasta llegar a la etapa de educación nutricional, donde supongo que he vuelto a aprender a comer de forma más sana y moderada. Y perdió peso, por cierto.

Entonces es el momento de subir a la báscula (lleva meses sin pesar), cuyo dial reveló claramente el número de 99,5 kg. No es tan sorprendente (mis piernas siempre se sienten cansadas y la sensación de pesadez constante), pero no por eso menos alarmante. Del diagnóstico conservo la palabra obesidad, en cuyo caso nada vale medir 1,73 m. El porcentaje de masa grasa es alto, pero no está del todo malo: el porcentaje de masa muscular no es tan bajo, y el músculo tiene memoria, que será bueno para cuando empiece a hacer ejercicio. Es muy importante moverse, me dice la nutricionista.

En la tercera y última parte, toca arremangarnos y empezamos a diseñar, entre todos, un plan de alimentación para las próximas 12 semanas. Es necesario reforzar la ingesta de agua, comer varias veces al día y con moderación. Me sorprende: puedo comer cosas apetitosas, que me gustan. Harina de avena, tostadas de mermelada de fresa, barritas de chocolate de higos, yogures: sólo algunos ejemplos. Simplemente no me gusta el chocolate. Sí, lo has leído, no me gusta el chocolate y esto puede ser un reto a la hora de atacar una merienda. Las verduras son obligatorias, optaré por variar.

Estallo una sonrisa -que es una mezcla de alivio al empezar a cuidarme finalmente con un toque de ansiedad- mientras me dirijo a la muestra de alimentos dietéticos YES!, emocionado por saber cuál será mi menú de la semana. Vamos, pienso para mí mismo, mientras empiezo a elegir productos y doy un paso más hacia el cambio.



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