Mapa astral, la revelación de que puede cambiar tu vida – Actual

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Son necesarios miles de años para que el cielo presente la misma configuración de planetas que nuestro momento del nacimiento. Por supuesto, no pensamos en ello hasta el día de la idea carta de astrología viene a nuestro camino. Todos nacemos con planetas en cierta disposición en relación con el abanico de constelaciones con las que el ser humano ha creado una relación simbólica en el último milenios. A sí mismo Sol parece andar por este lado del zodiaco, formada por los famosos 12 signos, siendo una ilusión provocada por nuestra condición «terrenal».

Y cómo dar sentido a este misterio de astrología? ¿Cómo puede ayudar el lenguaje simbólico a encontrar sentido en mi vida? Cada uno encuentra su respuesta. Para algunos, en realidad hay un energía que vibra desde los planetas a la Tierra. Para otros, el lenguaje simbólico es una forma de comunicación con el inconsciente individual y colectivo que funciona a través de símbolos o arquetipos. Para otros todavía, el simbología astral es una forma de comunicación con la conciencia en su conjunto, una conciencia unificadora a la que todos estamos indiscutiblemente conectados.

¿Certezas? Sólo que cuando hacemos una carta natal estamos trabajando un lenguaje desarrollado hace muchos milenios, que hace que nuestra subjetividad sea objetiva.

Cuando nos sentamos delante de nuestra carta astral, estamos mirando el mapa de nuestro inconsciente, y así poder acceder a las razones de las fuerzas que nos animan, las intenciones de evolución que debemos descifrar en nosotros o incluso nuestro lado sombra, que puede ayudarle a encontrar las llaves de las puertas de nuestra luz.

Hay 12 casas del zodiaco cada una uno con un significado, gobernado por un planeta y domiciliado en un signo. De la casa 1 a la 12 viajamos del impulso (Oveja) a la fusión con el todo (Peces), del nacimiento a la trascendencia, del instintivo a lo espiritual. Hay diferentes formas de calcular la división de las casas para diferentes culturas y astrólogos en la historia de la humanidad, pero existen principios comunes a todas las formas de astrología.

Es este círculo zodiacal, con 12 espacios que simbolizan los distintos ámbitos de la vida humana, el que enmarcará el cielo en el momento de nuestro nacimiento. Estas 12 casas se adaptarán a planetas, estrellas y asteroides. Los símbolos astrológicos son tan inmensos como la inmensidad del cielo, y cada carta natal es tan compleja como el cosmos interior de cada ser humano. Sin embargo, hay 13 arquetipos que son los más comunes: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Quirón, Urano, Neptuno, Plutón, Nodo Norte de la Luna y Nodo Sur de la Luna (a veces conocido como la cola y la cabeza del dragón).

A partir del ascendente (determinado por la constelación que se encuentra en el este, en la línea del horizonte, en el lugar, día y hora de nuestro nacimiento), se dibujará la rueda donde el cielo, a partir de ese momento del nacimiento, se ajustará, formando así una especie de huella astral de nuestra alma y el viaje que ha ido haciendo en el tiempo. Ésta es la perspectiva de la astrología evolutiva.

En las astrología evolutiva, a través de Plutón, entenderemos cuáles son las necesidades evolutivas de esta vida. La vibración energética de nuestra alma atraerá a una determinada cultura, país, familia, relaciones que despertarán nuestro estado evolutivo para que, a partir de ahí, podamos seguir evolucionando. La casa y la señal donde se encuentra Plutón, así como sus aspectos con los demás planetas, darán información sobre estos aspectos más inconscientes de nuestra vida.

De acuerdo con la astrología evolutiva, evolucionamos a través del cuerpo emocional: del cuerpo emocional del pasado (Nodo Sur) al cuerpo emocional del futuro (Node Norte). Plutón y los nodos de la luna constituyen el trípode fundamental para entender quiénes somos y cuáles son las motivaciones de nuestra transformación. Recordando que pasado y futuro se encuentran en el momento presente.

¿Por qué es importante saber dónde debemos evolucionar? Es sencillo: es lo único que nos dará una sensación plenitud y felicidad. Todo lo demás sólo muestra su camino como flechas en un largo viaje. Sin embargo, la evolución se produce a distintas velocidades, un pie por delante, dos por detrás; pero también cayendo por una montaña, alud por debajo. A través de amigos que nos muestran nuevas ideas y caminos, pero también a través de quienes nos hacen cambiar la piel por la fragmentación que provocaron. La evolución es así, a veces suave, a veces intensa, a veces alegre, a veces dramática y también «así».

Todos los demás planetas y signos encajarán con su significado respectivo en esta danza del alma a través de la evolución. EL Sol es el gran integrador del mapa, el Luna el cuerpo emocional o ego; El Mercurio el lado lógico de la mente. Ya Venus nos muestra las necesidades y valores en la relación interna y externa mientras Marte hace visibles nuestros deseos. Júpiter, el planeta del Guru, representa el lado intuitivo de la mente y la sabiduría resultante. Saturno dejará claras las estructuras que tenemos y creamos. Cuando vemos a Quiron podemos aprender qué dolor esencial llevamos y el potencial de curación. Urano mostrará cómo funciona nuestra mente inconsciente. Por último, Neptuno representa la conciencia en el sentido más amplio y es aquí donde comienzan grandes procesos de ilusión, desencanto y espiritualidad.

La interpretación de la carta natal se hace en un equilibrio entre intuición y lógica, en la unión de todos los significados, de los distintos símbolos, dando lugar a una interpretación que deberá tener en cuenta los distintos estados evolutivos del alma: consensual, individual o espiritual. No hay bien ni mal, mejor o peor, sino sólo el viaje que el alma está haciendo en su evolución.



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