Tipos de contratos laborales

Tipos de contratos laborales

Al momento de ingresar a un nuevo empleo, el contrato laboral es imprescindible para consumar la relación laboral. Sin embargo, existen varios tipos de contratos laborales de los cuales vale la pena hacer mención. Ya que, además de ser contenido manejado en el ámbito empresarial, representan conocimientos básicos que toda persona tiene derecho a manejar.

Debido a que tener una ocupación es un derecho humano irrevocable, el conocer las condiciones laborales, obligaciones y derechos en este marco también debería serlo. Por lo tanto, a continuación, se presentan las características y diferentes formas de un contrato laboral.

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¿Qué es un contrato laboral?

Todos sabemos que el esfuerzo y tiempo dedicados en una labor deben ser recompensados de algún modo. E igualmente, el reclamo por una labor no realizada o mal hecha por parte de un patrón a una persona prestadora de servicios se considera totalmente valido. Sin embargo, estas cuestiones no se reflejan en ningún lugar si no existe establecido un contrato laboral.

Antes de definir los tipos de contratos laborales, se debe aclarar su concepto. Y es que se le conoce como un contrato de trabajo al acuerdo entre un empresario o empleador con un trabajador. El último mencionado se obliga a prestar determinados servicios a su empleador o jefe, bajo su dirección y supervisión, a cambio de una remuneración.

Entonces, la relación laboral de todo empleador y empleado debe plasmarse en un documento que explique todos los acuerdos realizados en la contratación, incluyendo las obligaciones y derechos de cada una de las partes. Este documento, por lo tanto, cuenta con una serie de características de gran importancia.

Características del contrato laboral

Las características del contrato laboral se definirán por el contenido necesario que lleve. En primer lugar, un contrato laboral solo puede ser firmada por una persona mayor de 18 o que esté legalmente emancipada sí todavía no es mayor de edad. O aquellos mayores de 16 años, pero menores de 18 que tienen una autorización emitida por los padres o quienes tengan su tutela.

Por otro lado, el contrato puede establecerse y formalizarse de manera escrita o de palabra. Sin embargo, se considera necesario y obligatorio que el contrato sea realizado de manera escrita dependiendo de su tipo, si una disposición legal o alguna de las partes lo exija.

Además, los contratos laborales pueden poseer períodos de prueba, que se establecen con una duración que no puede exceder a los seis meses en los cuales el trabajador tendrá los mismos derechos y obligaciones relacionadas con su puesto de trabajo. Por último, los contratos de esta índole tienen una duración dependiendo de los requerimientos de una empresa.

Tipos de contrato

Ahora bien, existen diferentes tipos de contratos laborales. Los cuales se dividen dependiendo de su duración o de la finalidad que pretenden alcanzar. Algunos benefician más al empleador y otros al empleado, dependiendo de cómo se analicen. De tal manera que a continuación se definirán cada uno de ellos.

Contrato Indefinido 

O también llamado contrato fijo, no tiene límite de tiempo en la prestación de servicios por parte del trabajador. En otras palabras, no hay una fecha que estipula su finalización y supone la estabilidad del empleado. Lo cual representa una ventaja para este, puesto que, si el empleador decide finalizar la relación laboral, está en la obligación de indemnizar al trabajador.

No obstante, el empleador también se beneficia de este documento, en lo que respecta a diferentes tipos de ayudas o deducciones fiscales dependiendo de las características de su trabajador. Como en el caso de personas con discapacidad, colectivos en riesgo de exclusión social, personas mayores de edad, ex convictos, emprendedores o jóvenes.

Contrato temporal 

Como su nombre lo dice, la relación laboral tiene una duración temporal y una fecha estipulada de finalización. De esta manera, los servicios prestados por el trabajador se realizan en un tiempo determinado que debe estar enmarcada dentro del contrato. Y suelen tener una duración máxima de tres años.

Los contratos temporales también pueden sub clasificarse según su objetivo. Por ejemplo, el contrato de obra o servicio determinado tiene como finalidad la realización de una obra con autonomía y sustantividad propia. Por otro lado, el contrato eventual atiende circunstancias de la producción, acumulación de tareas o exceso de pedidos.

Por último, el contrato de interinidad tiene como objetivo el sustituir a trabajadores de sus puestos de trabajo. Es decir, pretende cubrir temporalmente un puesto durante el proceso de selección o sustitución del mismo.

Contrato de formación y aprendizaje 

En este caso, se tiene como objetivo la capacitación profesional mediante un régimen de trabajo remunerado en una empresa que esté dentro del marco de sistema de formación profesional o del sistema educativo. Por ende, el trabajador debe ser mayor de 16 años, pero menor de 25, con una duración máxima de tres años y una remuneración no menor al salario mínimo.

Otro aspecto importante es que el trabajador debe carecer de cualificación profesional reconocida por un sistema educativo, puesto que es con este objeto que se está realizando este tipo de contrato. Por ende, la formación o capacitación se lleva a cabo durante el 25% de la jornada del primer año de contratación.

Contrato en prácticas 

Este tipo de contrato facilita la práctica profesional adecuada al nivel de estudio de los trabajadores, que tengan un título de formación profesional. De esta forma, la duración de este contrato puede llegar hasta los dos años en una jornada completa o parcial.

En cuanto al salario, se pacte en convenio colectivo, pero suele ser un porcentaje alto del salario fijado para un trabajador en el puesto de trabajo asignado. Y busca mejorar la calidad y competencias profesionales de un empleado con estudios avanzados.

Para finalizar, los contratos son la muestra física y legal de la relación de trabajo entre un empleado y un empleador. Que puede variar según su duración y objetivos, dejando así una amplia clasificación como se ha mencionado. Pero que, de manera general, pretenden beneficiar a ambas partes de la relación laboral.

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